¡En absoluto! De hecho, mi filosofía se basa precisamente en lo contrario. No creo en las prohibiciones, en las listas de alimentos «malos» ni en pasar hambre para conseguir resultados.
Aprenderemos a integrar los alimentos que te gustan de una forma inteligente y equilibrada dentro de un plan saludable. Mi objetivo principal es que te reconcilies con la comida, que la disfrutes sin culpa y que aprendas a crear un balance que puedas mantener felizmente para toda la vida.
Entiendo perfectamente esta duda, sobre todo si vienes de experiencias previas que no han funcionado. La gran diferencia de mi método se resume en tres puntos clave:
Es 100% Personalizado: Aquí no hay plantillas ni dietas de cajón. Tu plan se diseña desde cero, adaptado a tus objetivos, tu estilo de vida, tus horarios y, por supuesto, tus gustos.
Es Educación, no solo Reglas: No me limito a darte un papel con un menú. Te enseño el «porqué» de cada recomendación para que ganes conocimientos y autonomía. La meta es que, en un futuro, no me necesites.
Es Acompañamiento Real: No estás solo/a en esto. Mi compromiso es apoyarte de cerca, resolver tus dudas entre consultas y ajustar el plan para que nunca pierdas la motivación ni te estanques.
Para nada. Todos mis planes de alimentación se basan en comida real, natural y accesible que puedes encontrar fácilmente en tu supermercado o mercado local de confianza.
El objetivo es crear un estilo de vida saludable y sostenible, y eso incluye que la cesta de la compra sea completamente normal y se ajuste a un presupuesto razonable. Solo recomiendo suplementos en casos muy concretos donde se detecta una necesidad específica y justificada, pero nunca son la base de mis tratamientos.